Publicado el 27/06/2025 por Administrador
Vistas: 113
La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este viernes con una ofensiva aérea de gran magnitud por parte del ejército israelí contra varios puntos estratégicos en el sur del Líbano. La operación, ejecutada en dos fases, tuvo como blancos zonas montañosas y barrios urbanos de la ciudad de Nabatieh, donde se presume que operan células de Hezbollah.
Según fuentes locales, los ataques dejaron como saldo al menos una mujer fallecida y más de una decena de personas heridas. Entre ellas, varios civiles fueron alcanzados por metralla tras el impacto de misiles en áreas densamente pobladas. Equipos de rescate trabajan entre escombros mientras la comunidad internacional observa con creciente preocupación la expansión del conflicto.
Israel sostiene que los bombardeos se dirigieron a depósitos de armamento y estructuras subterráneas que estarían siendo reconstruidas por Hezbollah tras la tregua alcanzada en noviembre pasado. Autoridades militares aseguran que los blancos fueron seleccionados con base en inteligencia precisa y que se utilizó munición de alta penetración diseñada para destruir búnkeres ocultos.
Sin embargo, desde Beirut, las autoridades libanesas han condenado los ataques, calificándolos como una violación directa del acuerdo de alto el fuego pactado meses atrás. Este convenio establecía el retiro de toda milicia armada del sur del país y autorizaba únicamente al ejército libanés y a fuerzas de paz internacionales a patrullar la zona.
La nueva oleada de bombardeos representa el episodio más violento desde el cese de hostilidades. Las sirenas antiaéreas sonaron durante horas en distintas regiones del sur libanés, mientras miles de familias buscaron refugio en sótanos improvisados, muchas de ellas sin acceso a electricidad ni víveres básicos.
Hezbollah, por su parte, aún no ha emitido una declaración oficial. No obstante, líderes del grupo chiita han advertido en reiteradas ocasiones que cualquier agresión contra su territorio o posiciones estratégicas sería respondida “sin demora”. Esta situación hace temer una escalada que podría reactivar un conflicto a gran escala en la frontera norte de Israel.
En el trasfondo del conflicto se encuentra una disputa prolongada por influencia y control territorial. Israel afirma que Hezbollah sigue reconstruyendo su infraestructura militar violando los términos de la tregua. Líbano, en cambio, denuncia una agresión sistemática que socava su soberanía y pone en peligro a miles de civiles inocentes.
La comunidad internacional, incluidos voceros de la ONU y la Unión Europea, ha expresado su inquietud por la creciente hostilidad en la zona. Diplomáticos instan a ambas partes a ejercer moderación y a retomar canales de diálogo antes de que el conflicto se desborde nuevamente.
El sur del Líbano, ya golpeado por años de guerra, se encuentra otra vez en el centro de la violencia. Las imágenes de humo, edificios colapsados y familias desplazadas vuelven a ser parte de un paisaje que parecía haber quedado atrás. La incertidumbre domina el ambiente, mientras los habitantes de la región temen que este sea solo el inicio de una nueva etapa de enfrentamientos.