Publicado el 31/07/2025 por Administrador
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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, lanzó una dura crítica contra el más reciente ataque aéreo ruso sobre Kiev, que dejó al menos 13 personas muertas, entre ellas un niño de seis años, y más de 130 heridos. La ofensiva, calificada por el mandatario como un acto de “terrorismo de escaparate”, impactó directamente sobre zonas residenciales y escuelas, sumiendo a la capital ucraniana en una jornada de luto y desolación.
La madrugada del 31 de julio, Rusia desplegó una ola masiva de drones Shahed y misiles de crucero Iskander-K contra la capital ucraniana. Aunque la defensa antiaérea interceptó la mayoría de los proyectiles, varios lograron esquivar las barreras defensivas, causando destrucción en al menos 27 puntos de la ciudad.
Los barrios más afectados fueron Solomianskyi y Sviatoshynskyi, donde edificios de viviendas, hospitales infantiles y centros educativos resultaron dañados. Imágenes difundidas muestran a los servicios de emergencia buscando sobrevivientes entre los escombros de un edificio de nueve pisos parcialmente colapsado.
Zelenski expresó su indignación por los ataques, señalando que “no existe paz sin fuerza” y que Rusia responde con sangre a cualquier gesto diplomático. A su juicio, el Kremlin intenta infundir miedo entre los civiles como respuesta al creciente apoyo internacional a Ucrania y a los avances legislativos en materia de reformas internas.
Entre los heridos hay al menos 14 menores de edad, lo que convierte este ataque en uno de los más mortales contra niños en Kiev desde el inicio de la invasión rusa en 2022. La comunidad médica de la ciudad reportó una situación crítica en los hospitales, muchos de los cuales también fueron parcialmente afectados por los estallidos.
El mandatario ucraniano exigió una respuesta internacional firme, incluyendo nuevas sanciones económicas contra Moscú y el envío urgente de sistemas defensivos más modernos. Subrayó que la pasividad de algunos actores globales sólo alimenta la impunidad con la que Rusia opera sobre territorio ucraniano.
Este nuevo ataque coincidió con un día de particular simbolismo para Ucrania: la aprobación parlamentaria de una ley que restituye la independencia de sus organismos anticorrupción. Para Zelenski, esta acción legislativa demuestra que el país sigue comprometido con las reformas democráticas, a pesar de la guerra.
Varios líderes internacionales expresaron su repudio a los hechos ocurridos en Kiev, condenando el uso deliberado de la violencia contra civiles. Desde Bruselas y Washington se enviaron mensajes de solidaridad con las víctimas y se reiteró el respaldo a la soberanía ucraniana.
Las sirenas antiaéreas volvieron a sonar en Kiev durante el día, recordando a sus habitantes que la amenaza es constante y que el conflicto, lejos de disminuir, parece intensificarse. En ese contexto, Zelenski reiteró su llamado a mantener la unidad nacional y resistir con determinación ante lo que describió como “una ofensiva despiadada contra la vida misma”.
El ataque dejó una profunda huella emocional en la población, que ya carga con el trauma de años de guerra. Las imágenes de niños heridos y familias desplazadas por la destrucción circularon por todo el mundo, generando una oleada de indignación y solidaridad en las redes sociales.
Zelenski concluyó su mensaje con una advertencia clara: si la comunidad internacional no actúa con contundencia, ataques como el de Kiev seguirán repitiéndose. “El silencio y la demora tienen un precio, y lo estamos pagando nosotros, con vidas inocentes”, afirmó con tono firme.